“Les escribo a ustedes, hijitos, porque los pecados de ustedes han sido perdonados por causa de su nombre. Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno. Les he escrito a ustedes, niñitos, porque han conocido al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.” 1 Juan 2:12-14
A través de este pasaje vemos que hay un proceso hacia la madurez espiritual, en donde queremos crecer hacia ser “Padres.” Los “Hijitos” no tenían mucho conocimiento; tan solo sabían que sus pecados habían sido perdonados, que pertenecían a Jesús, y que ahora tenían una relación con Dios. Los “Jóvenes” demuestran un poco más de madurez espiritual en el sentido de que se han fortalecido, han desarrollado convicciones y están experimentando victoria en sus vidas. Finalmente, los “Padres” son aquellos que tienen una profunda conexión con Dios; conocen a Dios y confían en Él sin titubear.






